Sin embargo, no estaría de más preguntarse si este tipo de turismo, basado en actividades cinegéticas, se alinea verdaderamente con los ideales modernos de conservación y turismo sustentable, o si solo se trata de un negocio que aprovecha las estrictas regulaciones para justificar el acceso masivo a la fauna silvestre regional. Mientras tanto, los pavos y faisanes deben prepararse: los visitantes ya tienen sus armas listas y el Valle de Mexicali será, por unos meses, el escenario de una competición donde el blanco en la mira es bien real.