Con la promesa de brindar mayor seguridad a los ciudadanos, un contingente de 300 elementos del Ejército Mexicano se instaló en Tijuana para apoyar los patrullajes de prevención del delito. De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, estos efectivos se desplegarán en colonias donde los homicidios dolosos y el narcomenudeo son más frecuentes, estableciendo puestos de control preventivos y realizando operativos conjuntos con la Guardia Nacional y la Policía Municipal. Esta iniciativa busca inhibir la actividad de células delictivas y devolver la tranquilidad a las familias en las zonas más afectadas de la ciudad.

No es la primera vez que el Ejército recibe esta encomienda, lo que plantea una pregunta incómoda: si hace falta despliegue militar para mantener la seguridad, ¿qué tan efectivos son los cuerpos policiacos civiles? Mientras tanto, los habitantes solo esperan que esta “fuerza de tarea” no sea otra medida temporal más en una larga lista de promesas incumplidas que ya parece parte del paisaje tijuanense.