Durante el verano de 2026, Baja California acumuló un total histórico de 56 fallecimientos asociados a las altas temperaturas, según el informe oficial del Servicio Médico Forense (SEMEFO). Este récord negativo posiciona a la temporada estival actual como la más letal en términos de calor extremo reportada por dicho organismo estatal. La mayoría de los decesos ocurrieron en Mexicali, ciudad que concentra el problema, mientras que Ensenada y San Felipe registraron también casos, con dos y uno respectivamente. Según César Raúl González Vaca, titular del SEMEFO, al menos la mitad de las víctimas eran personas en situación vulnerable, muchas de ellas en calle, quienes presentaban resultados positivos a sustancias como metanfetaminas, lo que apunta a una compleja interacción entre el consumo de drogas y la exposición al calor. En respuesta, las autoridades de Protección Civil han reforzado las conocidas «rutas de hidratación» y distribuyen sobres de suero oral en las zonas urbanas más afectadas, al mismo tiempo que hacen un llamado a la población para evitar la exposición prolongada al sol en horas pico. Sin embargo, queda la incógnita de por qué un fenómeno meteorológico recurrente sigue causando cifras récord de muertes, especialmente entre los sectores más frágiles, y qué medidas estructurales se están considerando más allá de consejos y parches temporales.