La delegación regional de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) emitió un llamado público para que los chóferes y transportistas afectados por la reciente revocación de visas de trabajo B1 privilegien el diálogo institucional y la diplomacia antes que acciones unilaterales. Esta medida responde a la cancelación de visas que se ha aplicado bajo acusaciones de cabotaje por parte de las autoridades estadounidenses en la franja fronteriza. Canacar reconoce la preocupación e incertidumbre de los operadores impactados, pero advierte que los cierres de aduanas tienen consecuencias millonarias para la cadena de suministro internacional, afectando no solo a las empresas, sino a toda la economía regional. En ese sentido, la organización empresarial solicitó la intervención urgente de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Gobernación para abrir una mesa técnica con el consulado de Estados Unidos, en busca de una solución diplomática que evite mayores afectaciones. No está de más destacar que mientras los transportistas se enfrentan a la pérdida de sus derechos laborales transfronterizos, las autoridades parecen haberse encontrado con una excusa perfecta para monitorear y controlar el flujo de mercancías, quizás sin considerar plenamente el impacto económico y social de estas medidas.