Una tormenta eléctrica severa en Mexicali desencadenó la caída de más de un centenar de postes de luz, dejando a numerosas colonias sin servicio eléctrico en medio de temperaturas que alcanzaron los 45 grados centígrados. Mientras vecinos y usuarios afectadas enfrentan el incómodo panorama de la oscuridad y las largas esperas para la reconexión, las autoridades no tardaron en deslindar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de cualquier falla operativa.

Durante la conferencia matutina estatal, se insistió en que los daños fueron provocados exclusivamente por vientos “atípicos” y no por deficiencias ni negligencias de la paraestatal. Además, se recordó que la sustitución de más de cuatro mil postes deteriorados en la región es una tarea que “no se logra de la noche a la mañana”. En otras palabras, mientras la infraestructura eléctrica se desploma literalmente, la solución se escapa al ritmo y la urgencia que la contingencia demanda.

Esta explicación oficial ha generado un marcado debate en redes sociales y entre los usuarios, quienes llevan días gestionando reportes y reconexiones en medio de un clima poco tolerable y sin claras respuestas sobre cuándo podrán recuperar la normalidad. La ecuación es simple pero resignada: los postes caen, el calor aprieta, pero la CFE asegura estar exenta de responsabilidad mientras promete que poco a poco irá renovando una infraestructura que, puede que con un poco más de viento, vuelva a ceder.