La Comisión Federal de Electricidad (CFE), en colaboración con el gobierno de Baja California y las autoridades municipales de Mexicali, finalizó recientemente una serie de más de 1,030 trabajos de mantenimiento en la red eléctrica de la ciudad. Entre estos, se destaca la sustitución completa de 467 postes que cedieron ante fuertes ráfagas de viento, principalmente en el poniente y la zona de Santorales. Además, se aplicaron refuerzos de concreto en la base de 570 postes para aumentar su resistencia frente a futuras tormentas. Este operativo busca mejorar la estabilidad del suministro eléctrico, especialmente ante la demanda creciente de aparatos de refrigeración durante el verano, cuando las temperaturas elevadas ponen a prueba la infraestructura. Sin embargo, surge la inevitable reflexión sobre la frecuencia con que esta clase de intervenciones se vuelven necesarias, casi como si Mexicali tuviera una cita anual con el viento capaz de derribar el soporte de su alumbrado público. Que la red eléctrica requiera un reforzamiento masivo después de cada temporada climatológica severa también invita a cuestionar la planificación y el diseño previos, especialmente en una ciudad donde el calor y los vientos no son precisamente sorpresa para nadie.