Las Secretarías de Agricultura del Gobierno Federal y de los estados de Sonora y Chihuahua confirmaron un acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para reabrir gradualmente las estaciones cuarentenarias fronterizas al ganado vacuno mexicano. Esto ocurre luego de que se cumpliera con los estrictos protocolos de inspección sanitaria para erradicar el gusano barrenador, un impedimento que paralizó las exportaciones durante un tiempo significativo. La reanudación del comercio pecuario comenzará por el puerto de Agua Prieta, Sonora, y se extenderá hacia finales de septiembre a los cruces internacionales de Chihuahua.

Organizaciones ganaderas del norte del país no tardaron en manifestar su satisfacción, destacando que esta reapertura representa un alivio económico considerable para ellos. Después de todo, mantener el flujo comercial activo en la frontera norte no solo es vital para los productores, sino también para una economía regional que ya había sufrido pérdidas millonarias.

Parece que, como suele ocurrir en estos trámites, la burocracia y las inspecciones rigurozas funcionaron como un freno inesperado, manteniendo congeladas las exportaciones hasta que finalmente se lograron cumplir los requisitos. Queda por ver si esta vez la operación se mantiene fluida o si nuevos obstáculos sanitarios vuelven a interrumpir un proceso que más que lento, se había convertido en un dolor de cabeza para los ganaderos mexicanos.