En un operativo reciente en el municipio de Tijuana, la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC) logró decomisar un arma de fuego de alto poder, específicamente un fusil de asalto, además de un paquete que contenía más de dos kilogramos de marihuana. Durante la intervención también se arrestó a un sujeto que transportaba tanto el armamento como la droga. Estas acciones forman parte de los patrullajes implementados por la Secretaría de Seguridad Ciudadana con la finalidad de disminuir los índices delictivos y frenar el tráfico de estupefacientes en las colonias prioritarias del estado. Parece que, a pesar de los esfuerzos y patrullajes constantes, el narcotráfico sigue buscando nuevas formas de operar. ¿Acaso los operativos son suficientes o más simbólicos que efectivos? Mientras tanto, se asegura un fusil y dos kilos de marihuana, pequeñas piezas en un vasto rompecabezas de la seguridad pública.