Como parte de las adecuaciones a la Ley Orgánica del Poder Judicial de Baja California, se estableció formalmente la estructura legal del Tribunal de Disciplina Judicial, un nuevo organismo que promete autonomía técnica para evaluar la conducta de jueces, magistrados y servidores públicos vinculados al sistema de impartición de justicia local. Este tribunal tiene la responsabilidad de atender quejas ciudadanas, llevar a cabo investigaciones administrativas y sancionar faltas graves, según lo estipulado en la legislación que busca homologar la reforma constitucional en materia judicial. Esta reestructuración representa un esfuerzo por reforzar la transparencia y responsabilidad dentro del Poder Judicial estatal, aunque habrá que esperar para ver si el órgano cumple su promesa de independencia y eficacia, más allá del papel que a menudo desempeñan estas entidades en reforzar las apariencias antes que la justicia real.