El Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) puso en marcha en Baja California el programa 'Borrón y Cuenta Nueva', un esquema diseñado para ayudar a los derechohabientes que acumulaban mensualidades vencidas a reestructurar sus adeudos y ponerse al corriente. La iniciativa ofrece la condonación de intereses moratorios, además del ajuste de los saldos insolutos mediante pagos fijos que se adaptan a los ingresos actuales de los acreditados.

La delegación regional del organismo hizo un llamado a los trabajadores para que se acerquen cuanto antes a sus oficinas y soliciten el beneficio antes de que finalice el trimestre. Así, los rezagados en sus pagos podrían ver aliviada la carga financiera y evitar un incremento mayor en la deuda.

No deja de resultar irónico que la misma institución que coloca las reglas del crédito ahora invite a ‘borrón y cuenta nueva’, como si se tratara de un borrón mágico que olvida meses o años de incumplimiento. Claro, el programa es una oportunidad válida para quienes atraviesan dificultades económicas, pero también sirve para reflexionar sobre la flexibilidad que se está dando en estos esquemas de financiamiento y cómo esto afecta la cultura de pago a largo plazo.