En el corazón de Tijuana, los tradicionales puestos de venta de banderas y adornos patrios parecen más un recuerdo que una tradición vigente. Este año, la afluencia de compradores es mucho menor que en años anteriores, dejando a los vendedores ambulantes ante un panorama poco alentador. Los precios de estos artículos oscilan entre 40 y 1000 pesos, pero ni siquiera una amplia gama de opciones logra convencer a las familias tijuanenses, quienes prefieren destinar su presupuesto a pagar la despensa, la gasolina o las tarifas de la garita. Los comerciantes, con un tono combinando ironía y decepción, resumen la situación afirmando que "la patria ya no se vende como antes". Así, los puestos permanecen repletos de escudos tricolores que aguardan un supuesto remate de última hora, un milagro que parece no llegar. Este escenario no solo refleja una menor participación ciudadana en el festejo patrio, sino también una clara señal sobre las prioridades económicas de los ciudadanos en tiempos de incertidumbre. Mientras tanto, las banderas siguen ahí, esperando a un comprador que tal vez no aparezca.
Ojo Cartón
La venta de banderas en Tijuana cae: el fervor patrio ya no mueve las masas
Vendedores ambulantes en el centro de Tijuana enfrentan una baja en la demanda de banderas y adornos patrios, reflejo quizás de prioridades económicas más urgentes que el fervor patriótico.

