En un evento celebrado en el Baja California Center de Playas de Rosarito, María Adolfina Escobar asumió la presidencia del Consejo Directivo 2026-2028 de la Asociación Mexicana de Mujeres Jefas de Empresa (AMMJE). La ceremonia contó con la presencia de diversas mujeres empresarias, líderes gremiales y representantes de los tres órdenes de gobierno, quienes apoyaron este cambio en el liderazgo.
Durante su discurso, Escobar destacó que su administración pondrá especial énfasis en la capacitación en herramientas digitales para las empresarias, un aspecto fundamental para no quedar rezagadas en la era tecnológica. Además, enfatizó la importancia de establecer alianzas estratégicas con asociaciones similares en la región Cali-Baja, buscando así crear sinergias que beneficien a las mujeres emprendedoras de ambos lados de la frontera.
Otro punto clave de su plan de trabajo es el desarrollo de programas comunitarios dedicados a impulsar el emprendimiento entre mujeres en condiciones de vulnerabilidad, una iniciativa que sin duda merece reconocimiento, aunque cabe preguntarse cuántos de esos programas lograrán trascender más allá de discursos y ceremonias oficiales. En un escenario donde la representatividad femenina en el sector económico regional aún enfrenta retos significativos, la promesa de fortalecerla resulta necesaria y oportuna.
Al final, la responsabilidad queda en manos de este nuevo consejo directivo para que las palabras de la toma de protesta se traduzcan en acciones concretas y resultados visibles, y no se queden en una más de esas promesas que suelen hacerse al inicio de cada gestión.
Durante su discurso, Escobar destacó que su administración pondrá especial énfasis en la capacitación en herramientas digitales para las empresarias, un aspecto fundamental para no quedar rezagadas en la era tecnológica. Además, enfatizó la importancia de establecer alianzas estratégicas con asociaciones similares en la región Cali-Baja, buscando así crear sinergias que beneficien a las mujeres emprendedoras de ambos lados de la frontera.
Otro punto clave de su plan de trabajo es el desarrollo de programas comunitarios dedicados a impulsar el emprendimiento entre mujeres en condiciones de vulnerabilidad, una iniciativa que sin duda merece reconocimiento, aunque cabe preguntarse cuántos de esos programas lograrán trascender más allá de discursos y ceremonias oficiales. En un escenario donde la representatividad femenina en el sector económico regional aún enfrenta retos significativos, la promesa de fortalecerla resulta necesaria y oportuna.
Al final, la responsabilidad queda en manos de este nuevo consejo directivo para que las palabras de la toma de protesta se traduzcan en acciones concretas y resultados visibles, y no se queden en una más de esas promesas que suelen hacerse al inicio de cada gestión.

