En un evento que difícilmente puede calificarse de "modesto" o "espontáneo", un conocido político de la franja fronteriza reunió a más de cuatro mil personas en un reconocido recinto de entretenimiento nocturno en Tijuana para celebrar su cumpleaños. La concurrencia incluyó a funcionarios estatales, líderes sindicales y empleados de la burocracia, lo que no pasó desapercibido para quienes observan con atención los movimientos en la escena política local. Cuando se le preguntó sobre el gran despliegue logístico y la evidente oportunidad que representaba para posicionarse frente a las elecciones locales de 2027, el festejado negó cualquier pretensión política, calificando la reunión como una simple celebración impulsada por sus amigos. Claro está, que una reunión de tal magnitud, con tantos actores clave presentes, difícilmente puede verse sin una pizca de escepticismo. En tiempos donde la precampaña suele disfrazarse de eventos sociales, la línea entre lo festivo y lo político se vuelve más borrosa que nunca.