En medio de las constantes discusiones sobre aranceles e intercambios comerciales entre Estados Unidos y México, el expresidente Donald Trump volvió a ser noticia por un comentario que, cuanto menos, simplifica de manera absurda una relación económica robusta y multifacética. Trump afirmó que México prácticamente no produce nada que su país necesite, salvo ‘tamales y tomates’. Esta declaración no solo ignora la realidad de un comercio bilateral que mueve cientos de miles de millones de dólares, sino que también desatiende la enorme diversidad de productos y sectores involucrados, incluyendo automotriz, médico y electrónico.

La reducción de una integración económica compleja a productos alimenticios básicos fue recibida con ironía y crítica por parte de analistas económicos y representantes del sector exportador del norte del país. Más allá del sarcasmo que podría causar, este comentario pone en evidencia una visión simplista y desinformada que no contribuye al entendimiento real de las relaciones comerciales actuales entre ambos países. Al final, cuando se habla de tamales y tomates, parece olvidarse que detrás de esos productos y muchos otros hay cadenas de valor y empleo esenciales para la economía regional y nacional.