Ensenada enfrenta una inesperada crisis sanitaria en el ámbito educativo: dos escuelas primarias tuvieron que suspender las clases presenciales debido a una severa infestación de garrapatas, arañas y roedores en las instalaciones. Con la salud del alumnado y del personal en juego, las autoridades escolares y directivos optaron por regresar temporalmente a la modalidad virtual. Paralelamente, la Secretaría de Salud, junto con instituciones de control vectorial, comenzaron labores exhaustivas de fumigación, desinfección y limpieza profunda tanto en las aulas como en las áreas recreativas de los planteles. El regreso a las actividades presenciales permanece condicionado al dictamen oficial que certifique la completa erradicación de la plaga, un trámite que, según las autoridades, podría tomar un tiempo prudente. Resulta sorprendente que lugares dedicados a la educación básica, más aún en tiempos en que la salud debe ser prioridad absoluta, presenten problemas tan graves de higiene y mantenimiento. Este episodio lanza un llamado urgente para revisar las estrategias municipales de cuidado y vigilancia en espacios escolares, que aparentemente no estaban a la altura de las circunstancias, poniendo en riesgo a quienes deberían estar protegidos dentro de las aulas.