Un grupo numeroso de transportistas mexicanos protagonizó una protesta con bloqueo en los accesos de importación y exportación de la Garita Nueva Mexicali-Calexico en respuesta al retiro masivo de visas tipo B-1 por parte de Estados Unidos. Las autoridades estadounidenses sancionaron a conductores por presuntas violaciones de cabotaje, argumentando que revisiones rutinarias a su trabajo fueron interpretadas como empleo no autorizado, una medida que los manifestantes calificaron de arbitraria. Cerca de cien unidades participaron en esta acción pacífica, que causó severos retrasos al flujo de mercancías de exportación, aunque el cruce para turismo particular continuó funcionando con normalidad bajo vigilancia. La protesta pone en evidencia las tensiones entre las regulaciones migratorias y aduaneras estadounidenses y el sector transportista mexicano, que ve limitadas sus operaciones en un cruce comercial estratégico.