Transportistas de carga mexicanos cumplen ya tres días consecutivos de un bloqueo pacífico en la garita comercial de Mexicali, ubicada en el cruce fronterizo hacia Calexico, California. La protesta surgió después de que las autoridades fronterizas estadounidenses revocaran masivamente las visas de trabajo B1 a más de mil 200 operadores.

Los conductores afectados exigen una revisión individualizada de cada expediente, la restitución de sus visas y una aclaración clara y definitiva sobre las normas que regulan el traslado transfronterizo de mercancías. Mientras tanto, la paralización del tránsito comercial ha impactado severamente a la zona oriente de Mexicali, extendiéndose también de manera parcial a la aduana de San Luis Río Colorado, Sonora.

Por su parte, las autoridades consulares se encuentran intentando establecer mesas de diálogo con los manifestantes, tratando de encontrar una solución que ponga fin al bloqueo. Sin embargo, la lentitud en la respuesta y la revocación masiva sin avisos previos dejan mucho que desear en cuanto a la coordinación bilateral y el apoyo a un sector crucial para el comercio fronterizo.

La situación expone no solo la vulnerabilidad de los transportistas ante decisiones administrativas abruptas, sino también las grietas en los mecanismos que deberían facilitar el paso fluido y seguro de mercancías entre México y Estados Unidos, un intercambio vital para ambas economías. Mientras tanto, el bloqueo continúa, afectando a empresas y consumidores en ambos lados de la frontera.